Dissidents en La Mutant, Valencia.

CULTURA / EL MUNDO

“Tenemos miedo a que nos rompan los esquemas”

Uno de los momentos de una ‘performance’ de Mario Montoya. EV

Vive en Berlín, pero cada vez que puede se acerca a Valencia, su tierra natal, para dar a conocer su arte mediante performances que vienen del territorio más underground. «Aquí no hay tantos espacios, pero en Berlín sí que hay más lugares y más movimiento». Por eso es tan importante lo que La Mutant propone hoy sábado, de la mano de Lorena Izquierdo: un encuentro con ocho artistas de diferentes nacionalidades bajo el elocuente título de Dissidents. Encuentro que, como señala la propia artista, viene a ser «una composición musical con elementos visuales».

La composición musical corre a cargo del alemán Axel Doner(trompeta), los polacos Adam Frankiewicz (electrónica) y Kamil Lorolczuk (casetes o tapes, «viene del noise o ruidismo exquisito»), y los mexicanos Emilio Gordoa (vibráfono) y Alfonso Muñoz (saxo). Del apartado visual se encargan la malagueña Kira Pérez (arte de acción), junto al gaditano Mario Montoya y la propia Lorena Izquierdo, ambos responsables de la plataforma valenciana Diàleg Obert, impulsora del encuentro. «Es una pieza concebida como anarquía relacional en el arte».

Con esa expresión, Izquierdo quiere dar a entender que tanto los músicos como los performers están al mismo nivel: «Nadie se subyuga a nadie. Somos elementos independientes, de manera que hay materiales sonoros y visuales, pero no somos iguales. No pretendemos ilustrar nada. Es una composición abstracta». Y del mismo modo que en una pintura abstracta, no se trata tanto de comprender su significado como de dejarse llevar por la sensaciones que produce su contemplación. «Me siento más cercana a lo abstracto», dice la artista, que pretende con Diáleg Obert lo que ya está implícito en su título.

«Tratamos de intentar visibilizar estas prácticas más disidentes, para que tengan la ayuda que se merecen». La Mutant, de entrada, acoge la obra hoy sábado, a partir de las 20.30h, «pagándonos como debemos», precisa Izquierdo, para explicar a continuación su idea de lo público. «Hay que mantener la música experimental o la performance, aunque sean minoritarias, porque ésa es la política cultural más honesta». Dissidents y la creación Atmo_sphäre que concita esa unión de música, teatro y poesía, es la primera vez que recala en el centro de Artes Vivas de Valencia, «al menos desde el ámbito underground del que surge esta iniciativa», destaca Izquierdo.

En el Teatre El Musical ya ha realizado siete workshops o talleres sobre cada una de esas disciplinas ligadas anárquicamente. «En el fondo no es teatro, ni música, ni baile. Son disciplinas que están en territorio de nadie». De ahí lo de disidentes. «Hay muchas formas de hacer arte y todas deberían tener su espacio», empieza por decir. «No queremos sustituir a nadie, sino que esta forma de hacer arte pueda igualmente ocupar un lugar», continúa explicando la artista. «Estamos en contra de que no haya espacios para todo tipo de expresiones artísticas, siempre y cuando tengan calidad y sean interesantes», agrega.

Underground, sí, pero perfectamente programables tanto en un espacio alternativo como en instituciones públicas (teatros, museos y recintos musicales) o privadas (galerías de arte o fundaciones). «La performance no tiene sentido pero lo crea», insiste Izquierdo, para quien el carácter incompresible de la performance o de la música experimental puede ser abordado desde otra óptica. «El error es preguntarse por su comprensión, porque eso ya supone colocarse en un lugar determinado. Creo que hay que cambiar de chip y ver una pieza de estas características como si fuera un color o una sensación».

Lorena Izquierdo le da la vuelta a esa percepción asegurando que a ella le ha resultado más difícil el arte figurativo. «Tenemos miedo a que nos rompan los esquemas», subraya. Y la música experimental y la performance lo hacen. «Yo no trabajo con emociones, sino con formas a través de las cuales se introducen esas emociones». Por eso es tan importante la meditación y la concentración, mediante las que penetrar en ese territorio inexplorado. Territorio en el que «vemos las cosas por primera vez y sin prejuicios». Una aventura a la que invita al público.

«Me siento como [Erik] Satie», el compositor y pianista francés, «que dentro de su alegría trabajaba en cierto modo aislado, pero seguía produciendo y con un espíritu enérgico». Ese equilibrio entre el underground del subsuelo creativo y su manifestación artística, en la que afloran sentimientos universales, es lo que caracteriza Dissidents. «Hay dolor, dramatismo, intensidad, pero también humor. La performance no es minoritaria, tiene su espacio, y cuando se tiene la oportunidad de verla, gusta», remacha Izquierdo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s